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Solíamos reir con cuentos de hadas

Siempre que entraba al comedor, veía el cojín oscuro, lo abrazaba. Era siempre después de comer, en tu piso luminoso, soleado, en esos domingos que no marchitaban los sueños. Donde encendíamos la televisión y, juntos, veíamos pasar la vida. Ahí estábamos sincronizados, y con miradas, sonrisas y aliento a azúcar pasábamos la tarde. Era un micromundo, donde conseguimos ser ambos los únicos habitantes. Un camino conjunto del que nunca nos separamos…

Eran diciembres calurosos, eran veranos esperanzados, donde mirábamos las fotos del año anterior, donde planeábamos ir al fin del mundo y ampliarlo. Donde sonaba nuestra música, no la de los demás. Solíamos reir con cuentos de hadas, con palomitas saladas y días sin despertar, solíamos juntar nuestros deseos y hacer un conjunto indisoluble de futuro, un todo que superaba nuestra propia realidad. Yo no puedo olvidarme de lo que eso me hacía sentir…

La otra noche, explicándoos todo eso, reviví aquellos momentos y, por un momento, volví a sentir esa sensación de plenitud. Para mí siempre quedará esa marca del final abrupto, traicionero y ruin que me diste. Para mí siempre quedarán los cuentos de hadas, aunque tú los transformaras en noches oscuras. Lo que antes me relajó durante todo ese tiempo, ahora me sigue atormentando. Y es que recordar aquel blanco y aquella luz, me produce una de las mayores tristezas en este mundo de contrastes.

No puedo dejar de ser lo que fui, ni de querer sentir lo que sé que existe y, a vosotros os digo, lo que no fluya, que acabe a tiempo antes de que el daño sea irreparable, porque los cuentos de hadas han de escribirse, no pueden ser un eterno proyecto lleno de buenas intenciones…

Mirándote a los ojos me sentí con vida. Mi ceguera me lo permitía.

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  1. Semidesnatada
    enero 14, 2008 de 7:46 pm

    Ahora lo entiendo todo. Tú quieres destrozar el corazón de la mayor parte de la población posible para después recoger los pedacitos, meterlos en un bote, darle con la Minipimer (en la 2ª marcha que la tercera salpica) y hacerte un corazón superenorme para utilizarlo de colchón salvavidas.

    Claro, ahora lo entiendo todo.

  2. Anónimo
    enero 14, 2008 de 8:03 pm

    “Mirandote a los ojos me sentí con vida. Mi ceguera me lo permitía”….esa frase me ha dejado así, sin palabras..

    Besitos de hadas!!

  3. Ju
    enero 14, 2008 de 9:01 pm

    Joder. Y perdón, pero leyendo esto me he sentido extrañamente cercana.

    Como si hubiera estado viviendo eso mismo. Me cae tan extrañamente cerca que conforme me acercaba al final sentia el escalofrío de saber como terminaba el texto, por que en mi mente también estuvo escrito.

    Harta también de cuentos de hadas… sintiendo ahora aquella historia que a mi también me llevo hasta ahí.

    (y por desgracia para esto, yo creo, no hay colchón salvavidas)

  4. enero 15, 2008 de 1:27 pm

    Lamentablemente, los cuentos de hadas no existen hoy día, porque esos cuentos tienen final feliz, los protagonistas se quieren eternamente y superan todo tipo de escollos.No tienes porqué vivir un cuento de hadas, lo importante es encontrar tu historia, para escribir un libro, que tendrá capitulos alegres y pasajes triste,pero será TU historia.Y esa historia llegará.Dalo por seguro.Los recuerdos muchas veces nos hacen sentir vivos, pero si duelen, que permanezcan guardados hasta que sean tan lejanos que no duelan. Unbeso

  5. MeRcE
    enero 15, 2008 de 2:09 pm

    lo que no fluya, que acabe a tiempo antes de que el daño sea irreparable…
    ojalá consiguiéramos darnos cuenta cuándo es el momento antes de que ese daño sea irreparable… si consigues dar con la fórmula avísame.. 🙂

  6. Igrein
    enero 15, 2008 de 5:02 pm

    No te da pena seguir perdiendo la vida en recordar el pasado???
    No te da pena que el día de mañana pienses que has malgastado el tiempo y ya sea tarde???
    No te da pena que la gente se preocupe por ti (como yo ahora) y nos sentamos inútiles por no poder ayudarte???
    No te da pena???

    Hay veces

  7. Igrein
    enero 15, 2008 de 5:06 pm

    Se me ha cortado el coment, sigo:

    Hay veces que no te comento, y es pq me sabe mal pegarte tanta caña, pero es que me niego a ayudarte a seguir dándote pena, porque no la das, Raya.
    Despierta.
    Abre los ojos.
    Mira a tu alrededor.

    Hay gente que no tiene para comer. Hay que ni siquiera tienen una casa.
    Los hay que se sienten solos, pues no tienen amigos.
    Hay quién no tiene familia y celebra la Navidad solo.
    Hay gente que regala a sus hijos ropa usada pq no tienen para comprar un juguete.
    Hay quien se pone malo y no tiene quien le acompañe al médico.
    Hay gente que solo tiene ganas de morir.
    Y hay quien tiene tantas ganas que lo consigue.

    Raya, no me das pena, y voy a seguir dandote caña hasta que me envíes a la mierda y me prohibas comentar en tu blog.

    Porque, aunque parezca mentira a veces (por mis comentarios), te quiero un montón.

  8. TodavíaFalta
    enero 17, 2008 de 5:58 pm

    No sabes todo lo que te estás perdiendo, metido en tu habitación lamentándote por lo que se fue… Resucita, que todo esto, en el fondo, merece la pena.

  9. enero 18, 2008 de 5:56 am

    Dicen que no hay mayor tristeza que la de haber sido feliz…

    Yo sin embargo creo que esos momentos de felicidad son como joyas preciosas que van conformando un tesoro a lo largo de los años, y aunque a veces deslumbren y cieguen los ojos siempre hay alegrías nuevas que te distraen con un fulgor nuevo.

    Te deseo muchos buenos momentos, tan entrañables como los que siempre nos cuentas. Y que nos sigas tocando el corazón con tu magia de siempre.

    Muak!

  10. enero 19, 2008 de 11:43 pm

    Me has echo recordar, sentirme tan tú como en este texto , tan lejana a él y a otro tiempo, a la que fuera la historia del niño bueno y la niña mala. Las cosas pasan, pero las personas no olvidan.

    Un abrazo!

  11. enero 22, 2008 de 10:46 am

    Yo comprobé en carne viva que los cuentos de hadas no existen.

  12. enero 22, 2008 de 5:13 pm

    Que nadie te diga lo que debes sentir.. es normal que aunque sea en sueños, vuelvas al lugar dónde un día fuiste feliz. Te arrancaron de allí..

    Si es lo que necesitas… hazlo, todo el tiempo que necesites.

    Yo escucharé tus lamentos, tu lees los mios…

    Molts petonets wapuuu!!

  13. Igrein
    enero 23, 2008 de 1:14 pm

    No no no… no puedes vivir en un pasado que te duele…
    Ya te has lamentado suficiente tiempo. Ahora tienes que levantar la cabeza y tirar pa’lante. Te lo mereces, tu y los que tienes alrededor… lo sabes…

    Debes estar arriba para ayudar a los que se estan intentado levantar. Si tu caes no puedes ayudar a levantarse a nadie, Raya. Y ahora lo necesitan.

    Un beso.

  14. mayo 20, 2008 de 5:38 pm

    Pues si era un “solía” pq no lo dejas ahí? recordar, la mayor parte de las veces, duele, pues siempre se recuerdan tiempos mejores.
    No pienses en lo q solías hacer y piensa en lo q harás mañana, en q cojín abrazarás o donde estarás a esas horas de café con aliento a azúcar.
    Es la vida lo q pasa mientras esperes q pase algo…
    Saludos desde el Inframundo.

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