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Archive for 30 diciembre 2007

Somos sentir

diciembre 30, 2007 4 comentarios

Somos sentir, es lo único que hoy por hoy sé. Somos hablar y escuchar, somos mirar, somos entender. Sin ello no somos nada.

Llevo unos días en Barcelona y he experimentado un montón de sensaciones que me colapsan, me saturan, me hacen llorar, reír, cantar y sudar a las 4 AM. Tus focos y los míos se alinean cuando el tiempo parece detenerse, andamos por caminos que convergen por momentos, con un abrazo, una mirada, un “lo siento niño”.

La vida te pone pruebas, acabamos el año con otro cambio más en la cabeza. Mi decisión es firme, me vuelvo a Barcelona. No son motivos directamente imputables a mí, pero las circunstancias de la vida a veces te hacen recular. Aunque lo sigo considerando un avance. Nada me vino más bien que irme a Madrid, nada me vino mejor que abandonar lo de siempre para darme cuenta que no puede desaparecer de mi cabeza.

Estuvimos hablando hasta las 8 AM, en la noche tranquila, en la noche difusa, en la noche del sentir. Me gusta cuando las personas se desnudan, por eso me gustan los blogs. Acabo el año y he aprendido a tener paciencia, la que ahora requiero y necesito. Algo más que incorporar a mi vida, al final creo que estaré demasiado preparado para las cosas.

Tú me miraste, me hablaste, yo intenté aconsejarte, pero en el fondo estaba diciendo palabras que nunca me apliqué, tan claro que lo vi que he decidido tomar mi propio ejemplo.

Aún te tengo que explicar porque voy a cambiar otra vez, aún me tengo que despedir de ti.

Suena: Los motivos – Quique González

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2007

diciembre 20, 2007 9 comentarios

Quería compartir mi año 2007 con vosotros. Felices fiestas, volvemos el día 2

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Te debo mi respeto

diciembre 18, 2007 5 comentarios

Decidiste rendirte, sólo, no se y nunca sabré lo que te empujó a ello, pero decidiste que te venciera. No te conocía mucho, apenas una noche y algún día decirnos algo, pero sin pretenderlo me has enseñado mucho, me has mostrado demasiado.

Hoy el día se cubrió de lágrimas, de llantos, tú ya no estabas sentado en esa silla que todos veíamos al entrar a la oficina. Decidiste acabar, fuiste tú, te debo mi respeto. Y veo que todo es efímero, es inevitable pensarlo, decidiste que nada fuera para siempre, que tus ilusiones estaban caducas, que tus fuerzas algo se las llevó. Ignoro, ignoro tanto lo que ha sido que no puedo dejar de preguntarme qué hubiera pasado si hubieras encontrado un apoyo adecuado, o si hubieras enfocado las cosas de otra manera.

Hoy tiño de negro todo mi blog, hoy no puedo dejar de pensar en ti, en lo que has hecho, en cómo ha quedado todo. Mis fuerzas flaquean, la vida te satura muchas veces, la gente te da la espalda, te desengaña, te fallas tú mismo, te fallan los demás. Hoy he visto las consecuencias de ello, hoy me has mostrado el fin, lo que es, lo que puede llegar a convertirse.

Me gustaría decirte cuenta conmigo si tienes algún problema, pero ya es tarde, a veces llegamos tarde en el apoyo, la comprensión y el cariño. Así que lo único que me queda, y siento una inmensa necesidad, es mi respeto hacia tu decisión. No puedo valorarla, no puedo juzgar si has hecho daño, si te lo han hecho, si te lo hubieras podido sacar de encima…

No puedo juzgar ni opinar, así que solo desearte que hayas encontrado aquello que buscabas cuando decidiste poner fin a tu vida.

Nos falta demasiado apoyo, a todos. Un simple café una tarde puede ofrecer mucho. Por eso nunca lo negué a nadie. Por eso siempre intento compartir, escuchar, sobretodo esto último.

Solo puedo decirte que descanses en paz, sea como sea y venga cuando venga, está claro que lo mereces.

Hoy no suena nada.

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-6

diciembre 16, 2007 6 comentarios

Mucho frío, Madrid anoche se me quedó grande, muy grande. Caminar por la calle que saluda todo los días a tu nueva vida, acurrucarte tú solo, y ver pasar a la gente del día con un rostro dibujado de otra manera en la noche. Así es como acaban las grandes noches donde piensas que vas a ser un rey, pero no llegas ni a bufón.

Me planteo muchas cosas, y lo que sé es que este año tampoco le felicitaré el año a nadie de la misma forma en que lo hacía en épocas pasadas. Estoy marcado, sigo marcado, muy marcado por todo el cambio. Odio hablar de futuro, odio hablar de que ya vendrán cosas buenas, odio las esperanzas infundadas, ahora mismo no cuento para nadie y eso es una realidad como la que me hace estar un fin de semana de bajón tremendo.

Sentirte querido, sentir que quieres, elementos de una vida que ya no es para mí. Un castigo demasiado grande para alguien que está acostumbrado a dar, a compartir y a sentir con miradas. No sé que hice, pero no quiero falsas esperanzas, repito. No quiero que me digan que todo cambiará. No, la realidad es otra, la realidad es acostarse por las noches en un nórdico frío, que a nadie le importe si comes, si tienes calor, si estás triste, si estás sólo, que solo seas un gran amigo para dar consejos, que cuando estén felices ya no sirvas, que no tengas a nadie para hablar, que te falten manos derechas.

No se que hice, pero anoche estábamos a -6 y tirité como nunca, porque llega un momento que explotas de tanta mierda. Y así ha sido.

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Fin de mi año natural

diciembre 12, 2007 10 comentarios

Aprendí a desnudarte con la mirada. Frágil te sentías ante mis muecas, mis sonrisas a medio gas. Muchas nubes pasaron por el cielo desde entonces… Estos doce meses han sido de auténtica regeneración. Es bello ver cómo empiezas a sentir el aprecio de otras personas totalmente diferentes.

Ahora he cambiado mi modo de enfocar las cosas, no soy el ingenuo que fuí. Siempre manteniendo mi conciencia tranquila ante los demás, he aprendido a ordenar todo aquello que genera el caos. Y es en el caos donde me siento a gusto, con el descontrol que rige mi vida.

Tus cartas dirigían aquello que podían dirigir, pero ya es tarde para echar leña a aquella chimenea que nos calentaba mientras nos deseábamos un feliz año. Ahora son felices los años, éste lo ha sido.

Fin de mi año natural, ahora sí.

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Lost

diciembre 6, 2007 12 comentarios

En las mejores batallas, salgo derrotado. Un día me dijeron que a los vencidos jamás se les puede volver a vencer. Pero yo, no encuentro últimamente a nadie que aprecie lo que llevo dentro. Y que nadie me diga que sí, este miercoles, cuando más lo necesitaba de nuevo, estuve sólo. Volví a hablar conmigo, con nadie más.

No acabo bien el año, no lo acabo. A veces me pregunto qué pasaría si no fuera tan fuerte. Probablemente ya no sabría escribir.

Borrón y cuenta nueva, una vez más de tantas…

Al final todo esto me hará cambiar, una lástima. Tendré que dejar de quererme.

Suena: The Greatest Parties – Madee

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Y todo lo demás

diciembre 3, 2007 8 comentarios

La carretera desemboca en un charco, cuando emprendemos el viaje de vuelta. Yo sentí frío en uno de los sábados más cálidos que he tenido. Y estuve dos horas y media escuchando esta canción. Qué hacer si, de repente, nada más te importa, si te has cegado, nublado y colapsado con un sentimiento que ha sido descubierto de manera súbita?

Vuelvo a intranquilizarme en cada momento, conmigo, totalmente perturbado otra vez, emprendiendo viajes que no llevarán a ningún sitio, tragándome palabras que, aunque bonitas, nadie quiere escuchar. Es mi tercer mes en Madrid, mi mente ya sufre con cosas de aquí, es lo que quería? Las ciudades están hechas para fustigarse, ahora ya son ambas. Una vez me dijo eso quien me da luz en momentos de verdadera oscuridad. Es bueno que vengas justo ahora, he tenido suerte. Creo que volveré a ver las cosas de otra manera, como siempre me haces hacer.

Me seco una lágrima, una más de tantas que han formado el charco en el camino. Quien pudiera terminarlo, o quizás ni empezarlo, simplemente volver a hacerlo o tomar otro? No sería la solución, sólo me gustaría que sintieras, que te quedaras callada, con esos ojos que una vez cantaron conmigo las canciones que nos gustan. No fue hace mucho, allí ví tu mundo y me fascinó. No he podido hacer nada para evitar elegirte.

Y ahora, aún sabiendo que era un error, sigo eligiendote, porque sigo viviéndote, sigo soñándote y sigo queriendo sentarme contigo en la terraza del desorden, abrir esa botella de champán y gritar juntos: “esto es el principio de lo nuevo”.

Ahora sé por donde caminas, quien eres, y como sientes, ya no eres genérica y no puedo discernir que es peor. Entra por la puerta, pasa al salón y veamos juntos aquella película que siemrpe dijimos de ver y nunca vimos. No puedo pedirte nada porque no puedo pedirmelo ni a mi, pero me encantaría tener la oportunidad de elegir asiento, cena y película.

Y todo lo demás no importa, me encanta ese acordeón de fondo, igual que me encantas tú.

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