Fue difícil levantarse de la acera, aquella noche del rencor en estado puro. Y es que en la inmensa soledad que te viene cuando estás rodeado de gente que no te entiende, te transformas, y huyes, como yo hice en aquél momento. Y me vinieron flashes, flashes de lo que sentí y de lo que sentía, escenas de aquello que ya no volvería, diálogos dulces que acabaron siendo agresivos, momentos de vacío, de hielo en el estómago, de oscuras sensaciones y malestar generalizado.
Y ahí acabé, tirado en una acera, noviembre del 2007, era Madrid quien me veía así. Y al tocar fondo miré a nada y dije: “sabes bien, que tus silencios no se curan con besos”. A partir de ahí las frases se iban encadenando, yo no podía parar, y al final salió lo que hoy ha sido esta canción, especial e importante, porque mi alma la compuso, yo solo me limité a escribir.
Y por eso y aquí, ahora mismo, la podeis escuchar en nuestro myspace:
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