Me acompañaste, estos dos días, donde pensaba un “que hará ahora” detras de otro. Donde pensarte se había convertido en rutina, una de esas cosas que llevas siempre encima y que te alegra la cara cuando no eres capaz de nada más que de soñar.
Y soñarte hice. Una noche más, mientras te hablaba pensaba en lo cerca que podía haber conseguido estar. Y subía la calle de Marina solo, escribiendote canciones que aún no vas a escuchar y pintándote de unos colores que aún no vas a ver. Pero pronto, pronto verás.
Y te agarraré la mano, porque llevo demasiados días queriéndolo hacer, y te sonreiré, porque siempre lo hago aunque no puedas verlo, y me reiré contigo como hago cada día que hablamos cuando el cielo se tiñe de negro, al comenzar la noche. Y es que me encanta comenzar mis noches contigo, y trasladarte con mi mente a lo más alto, y dejarte allí, mientras llueve el azul de tu cara, y de esos ojos de mi fantasía. Mientras me llueves, mientras me llegas. Hasta los silencios me sonríen, porque sonrisa es lo que te tengo preparado, y lo que te quiero regalar.
Perdóname mar, por pensar en ella mientras te tenía enfrente a ti. Sé que eres bello, pero más bonitos son esos ojos que traspasan tus olas y me llegan al alma.
Perdóname mar, porque me colapsa el intentar sintetizar en 16 elementos mis ganas de hablarle y no soy capaz de hacerte caso en un día como hoy.
Perdóname mar, porque he dejado de hablar contigo para hablar con ella.
No sé lo que siento, sólo sé que siento, y para mí es precioso.
Y para ella también. Y si aún no lo es, lo será.
Eso te dije esta tarde, y eso quise que entendieras, espero que hagas buen uso del guiño que te hice. Espero yo hacerlo también.
Suena: Me faltan canciones – Gastelo