…pero aún no lo saben, es cuando no deben admitir un medio querer, unas palabras que se disipan con el silencio, con la ausencia de mimos, con la pequeñez que supone el no tener lo que puedes llegar a soñar una y otra vez. Y no nos paramos a pensar el tiempo que perdemos intentando que lo imaginado se haga real.
Lágrimas? eres princesa, de tu vida, de tus ilusiones, que no sean marchitadas por nadie, porque al fin y al cabo eres tú quien mira al cielo, quien ve pasar las nubes, que nadie te vuelva gris un cielo azul, nadie merece el llanto de la suma de días negros. El otro día bajaba Gran de Gràcia y pensaba en las vueltas alegres que últimamente estoy teniendo. Quien me lo iba a decir a mi el día que compuse “nos estamos acabando”.
Yo dije que fuera fácil? Ilusionarse si es fácil, fácil como encender un fosforo, y se apaga tan rápido como falsas sean las palabras que no se acompañan de hechos, las que no dependen de tí, las que te prometen hasta la extenuación, las que tienen tanto de mentira como de dolor. Qué fácil es construir textos bonitos, qué difícil es llenar tu vida, qué complicado estar dispuesto a materializar palabras, cuántos te quieros no sentidos has visto, que pocas ganas de volver a creer…
No culpes a nadie, reina, no culpes a nadie de las manchas pasadas, de los bosques oscuros, de los días de cuarto oscuro y lágrimas. No culpes a nadie porque nadie tiene porque ser juzgado antes de haber demostrado, de haber sentido, de haber sufrido a tu lado. Hay que abrir bien los ojos, porque el sentir es algo que nadie te quitará. Y porque eres princesa en anhelos y reina en tu vida.
Porque, simplemente, eres tú, y así es como quiero seguir viendote.
Porque sin decirtelo cada día, ni inundándote de mails, también puedo hacerte llegar lo especial que eres.
Sois varias las reinas, no me volveré a repetir.