Al cruzar las aceras puedes ver los edificios de colores, o grises, depende de lo apenada que tengas la pupila. Yo en mi caso la dirijo hacia lo turbio. No he visto edificios que recuerde con cariño, no he vivido momentos mágicos aquí, mis carencias están siempre suplidas con la banalidad de la noche.
Siempre fui débil en los ambientes nocturnos, por mi empeño en no ser uno más. No me gusta lo que veo, pero allí estoy, porque ninguna nube ha vaciado mi copa, no me ha ocurrido nada que me permita sonreir a un edificio azul. Demasiadas dudas en el día de hoy, me planteo mi mera existencia en Madrid, me planteo mi soledad, me planteo eso que he leído hoy tanto una y otra vez.
Llené en su momento mi rostro de escozor, de lágrimas que escocían al mirarte, al soñarte, al recordarte, de eso ni fuiste consciente. Pero no te culpo, nadie lo fue. Me ahogaban las paredes de un cuarto que antes me daba oxígeno. Aquél rincón mío de St Joan Despí de donde salían los más bellos versos, las más delicadas palabras, las más bonitas canciones. Ahí creé mi mundo, mis fantasías, mis aficiones, nada de eso tengo ahora.
Decidí alejarme de las inercias de Barcelona, crear nuevas en Madrid, me ha encantado estar aquí, me ha servido para echar de menos una ciudad que me provocaba astío, pena, nostalgia…Pero al fin y al cabo es mi ciudad y mi sitio está ahí.
Ya puedo volver sin preguntarme aquello de “qué hubiera pasado si…”, ya puedo volver a hacerla mía, que vibre como vibraba en los años en que eramos los mejores y creíamos tenerlo todo a nuestros pies. Hoy he sabido de ti, siempre provocas esa sensación de plenitud que tantas veces me falta. Es muy difícil hacerse la idea de muchas cosas.
Vuelvo a Barcelona el miercoles, y preveo que este viaje va a ser muy diferente y muy rico en sensaciones, no sé si buenas o malas, pero de ahí va a salir mi futuro.
Suena: Madrid-Barcelona , Tontxu