Miro por mi ventana, la calle ausente de vida de un Madrid que nadie conoce se divisa. El silencio en mi habitación impera, y tú no estás. Quiero saber, quiero saberte, lo que piensas, el porqué de mis silencios, el porqué no te lo explico, el porqué me llenas tanto. Y quiero saberlo, quiero decirte una mirada, quiero escucharte una sonrisa, quiero deberte una alegrÃa. Y sé que estás cerca, pero no se si quieres plantarte ahà o si quieres que sigamos desgastando la leve frontera.
Y llueven dÃas, y lo que no se ha dicho aún se apodera de todo lo mÃo, las preguntas que pueden que tengan respuestas marcadas por una experiencia que me dice que no debo esperar nada aparecen, los pasos marcados por la incertidumbre me domina. Desprenderte la retina quiero, dejarte en silencio, nos hemos dicho tanto…
Y llueven dÃas, y mi pared sigue blanca, un dÃa la envolviste con ese todo que proyectas hacia mis sentidos, con esa imagen que tienes de princesa plena, con ese arco que dejas cuando cierras la puerta. Y llueven miedos, el que tengo de que nunca vuelva a ser lo mismo, el que me invade cuando me miras callada, el que me acecha cuando siento que llega el final. Y llueven sombras, aquellas que me persiguen, las que no me dejan saborearte sin que lo notes, las que no quieren que brille tu mejilla. Y llueven lugares, aquellos que tengo que abandonar sin aún haberte sentido, y de donde no puedo irme sin que escuches unas palabras automáticas que deben pronunciarse antes del vacÃo.
Y llueven momentos, todos los que pasan por mi cabeza, tus frases, tu cariño, tus llamadas, tu sombra que planea por la calle que nadie conoce. Y llueven muestras, las que te doy y no se si percibes, las que te enseño por saber si en ti vive lo mismo que en mÃ. Y quiero que no dejen de llover complicidades, las que sé que tenemos, las que te hacen sonreir, las que dejas en casa cuando marchas y que luego recoges cuando vuelves.
Y llueven lágrimas, las que me enseña Gastelo, las que ahora me invaden, las que nunca presiento. Porque lágrimas es lo que no quiero, porque sonreirte con mi vida es lo que pretendo, porque por una vez no quiero abandonar esto, no quiero abandonarte asÃ, no quiero no abrazarte, no quiero provocar que no lo hagas. Mis frases están en mi boca, falta que lleguen a tu alma.
Suena: No sabes cuánto te he querido – Paco Bello