Somos sentir, es lo único que hoy por hoy sé. Somos hablar y escuchar, somos mirar, somos entender. Sin ello no somos nada.
Llevo unos dÃas en Barcelona y he experimentado un montón de sensaciones que me colapsan, me saturan, me hacen llorar, reÃr, cantar y sudar a las 4 AM. Tus focos y los mÃos se alinean cuando el tiempo parece detenerse, andamos por caminos que convergen por momentos, con un abrazo, una mirada, un “lo siento niño”.
La vida te pone pruebas, acabamos el año con otro cambio más en la cabeza. Mi decisión es firme, me vuelvo a Barcelona. No son motivos directamente imputables a mÃ, pero las circunstancias de la vida a veces te hacen recular. Aunque lo sigo considerando un avance. Nada me vino más bien que irme a Madrid, nada me vino mejor que abandonar lo de siempre para darme cuenta que no puede desaparecer de mi cabeza.
Estuvimos hablando hasta las 8 AM, en la noche tranquila, en la noche difusa, en la noche del sentir. Me gusta cuando las personas se desnudan, por eso me gustan los blogs. Acabo el año y he aprendido a tener paciencia, la que ahora requiero y necesito. Algo más que incorporar a mi vida, al final creo que estaré demasiado preparado para las cosas.
Tú me miraste, me hablaste, yo intenté aconsejarte, pero en el fondo estaba diciendo palabras que nunca me apliqué, tan claro que lo vi que he decidido tomar mi propio ejemplo.
Aún te tengo que explicar porque voy a cambiar otra vez, aún me tengo que despedir de ti.
Suena: Los motivos – Quique González