Sonó estridente, como si ya no quisiera llorar más, después de más de un año usándolo. Lo viste? Nadie más que yo lo vio, en el retiro sonaba de otra manera, no se si más alegre, no se si más confuso, no se si más ebrio, cegado por la novedad, por la incertidumbre, por el miedo a lo desconocido.
Pero yo lo hice sonar, con una guitarra nacida en Madrid, con alguien que sonreÃa y que nunca me acompaño a nada en Barcelona. Un garaje donde guardar la esperanza, ahora sonrÃo, y sonrÃo con fuerza, quiero ser. Nunca tendrÃa que dejar de haber sido.
Y hacÃa sol, yo toco acústico, aunque el rock también lo llevo. Alterna los dedos y apoya en las cuerdas, yo apoyaré de nuevo unos cimientos emergentes en este banco, en este lago, en esta hierba, en estos lazos que han dejado de ser negros.
Y los escenarios cambian, pero las personas no. Me vuelvo a reconocer después de todo, y nadie ha visto un no por respuesta últimamente. Quiero dar el sà que yo mismo me negué, vayamos andando a tomar una caña, vayamos caminando a reconocer los rincones de la nuva rutina.
Hasta pronto plazas, hasta pronto aceras, hasta pronto valles. Allà os quedareis y allà me vereis de nuevo, pero ya no me conocereis porque todo tiene unas consecuencias, las mÃas se están dibujando.
No sentà una nueva oportunidad donde siempre, a partir del lunes la buscaré donde nunca.
*Suena: Camino de Madrid – Pedro Javier Hermosilla.